«Buscar y reemplazar» en un PDF es una de esas operaciones que suena trivial y sale mal en silencio. La búsqueda pura de texto no sabe qué es una palabra: cambia «ana» y «banana» se convierte en «banXna». Por eso aquí la revisión no es opcional — cada coincidencia se muestra con su página y su contexto antes de que nada se escriba, y quitas las que no tocan antes de confirmar.
El reemplazo entra en el tipo de letra del documento donde sea posible, así que el resultado se lee como el resto de la página. Cuando la fuente no tiene un carácter nuevo — un símbolo, una letra acentuada que el documento no usaba — se usa un sustituto gratuito claramente etiquetado y la línea queda marcada, para que el cambio de forma nunca sea un secreto.
Mayúsculas y palabra completa están ahí cuando la forma importa: «José» no toca «Josefa», «Mar» no toca «Marcha». Y en un escaneo no hay texto que buscar — eso es un trabajo de OCR primero, y la herramienta te lo dice en vez de devolverte «0 coincidencias» sin explicación.
El caso de siempre es un nombre que cambia: la empresa se fusionó, el cliente se escribió mal en la página tres, un precio que hay que actualizar en doce sitios. Hacerlo a mano significa leer el documento entero con el dedo en la pantalla, y aun así se escapa uno. Aquí la búsqueda las encuentra todas, y tú decides cuáles entran.
Lo que no hace es adivinar: no toca el texto de una imagen escaneada, no reescribe una frase que parte en dos líneas con guion, y no promete que una palabra reemplazada por otra mucho más larga seguirá cabiendo igual. Cuando el reemplazo es mucho más largo que el original, la línea se marca para que la mires, en vez de dejar que el texto se monte en silencio.
Como siempre: tu original no cambia, todo ocurre en este navegador, sin subir nada.